El Consejo Central de los Judíos Pide Cerrar el Paso A Die Linke en Berlín

El Consejo Central de los Judíos Pide Cerrar el Paso A Die Linke en Berlín
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El Consejo Central de los Judíos en Alemania ha pedido al Partido Socialdemócrata (SPD) y a Los Verdes que no faciliten un gobierno de Die Linke, vencedora con el 25,7% de los votos en las elecciones celebradas ayer en la ciudad-estado de Berlín.

El presidente del Consejo, Josef Schuster, acusa a la formación de haber traspasado repetidamente los límites con expresiones antisemitas durante la campaña. "Que un partido en cuyo escenario electoral se ha pedido abiertamente la muerte de personas salga vencedor de las elecciones me preocupa profundamente", declaró.

La petición se dirige a los dos partidos con los que la candidata de la izquierda, Elif Eralp, aspira a gobernar la capital. Die Linke aventajó en 6,9 puntos a la Unión Cristianodemócrata (CDU), que obtuvo el 18,8%. Los Verdes consiguieron el 14,3% y los socialdemócratas, el 12,1%. La victoria da a Eralp la iniciativa política, pero necesita socios para convertirla en una mayoría parlamentaria. El Consejo reclama precisamente que esos socios le cierren la puerta.

En el centro de la controversia figura la actuación del rapero Dahabflex en un acto del partido en Neukölln. El músico entonó "Yalla, yalla, Intifada" y "muerte al Ejército israelí", mientras parte del público bailaba, cantaba y coreaba las consignas, entre banderas palestinas, sin que los organizadores intervinieran. El episodio convirtió un escenario electoral de Die Linke en el origen de una polémica que ahora alcanza a la formación del Gobierno.

Eralp condenó después los llamamientos a la violencia y exigió explicaciones y consecuencias por la pasividad de los organizadores. Defiende el derecho de Israel a existir y rechaza que denunciar la actuación militar israelí en Gaza equivalga a antisemitismo. También insiste en que la protección de la vida judía y la de los musulmanes de Berlín deben defenderse al mismo tiempo. Su respuesta busca evitar que el conflicto de Oriente Próximo se reproduzca entre vecinos de la capital alemana.

La controversia atraviesa una ciudad con una extensa población musulmana y una vida judía que va mucho más allá de los inscritos en las comunidades religiosas. Las estimaciones sitúan a los musulmanes entre 300.000 y 420.000 personas, aproximadamente entre el 8% y el 11% de la población. Para la población judía, algunas estimaciones elevaban la cifra a unas 50.000 personas en 2024, alrededor del 1,3%. Son aproximaciones, no un censo religioso homogéneo: contar miembros de una comunidad y calcular el conjunto de una población no es lo mismo. Tampoco esas identidades se traducen automáticamente en un voto o en una posición sobre Israel y Palestina.

Berlín alberga además una de las mayores comunidades palestinas fuera de Oriente Próximo. Esa presencia ayuda a entender por qué la guerra, la solidaridad con los palestinos y el debate sobre los límites entre la crítica a Israel y el antisemitismo tienen una resonancia tan directa en la política local.

El asunto también llegó a la campaña de los liberales del Partido Demócrata Liberal (FDP), que difundieron el mensaje "No hay lugar para el odio a los judíos". La defensa de la vida judía ocupó un espacio en su propaganda electoral, pero el partido volvió a quedarse fuera del Parlamento berlinés al no superar el umbral del 5%.

Las advertencias del Consejo tampoco se limitan a la izquierda. Tras las elecciones del 6 de septiembre en Sajonia-Anhalt, Schuster se declaró personalmente horrorizado por el éxito de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Alertó de que una formación clasificada como inequívocamente extremista de derechas había quedado cerca de gobernar en solitario y advirtió de las consecuencias que tendría su llegada al poder, entre ellas un cambio radical de la política educativa. La intervención sobre Berlín se suma así a sus llamamientos contra el avance de AfD.

A la polémica de la campaña se ha añadido la aparición de Issa Remmo, cabeza del clan familiar Remmo, en una fiesta electoral de Die Linke. El alcalde saliente, el democristiano Kai Wegner, la calificó de "señal perturbadora". Miembros de ese clan han sido condenados por su participación en el robo de la moneda de oro de cien kilos del Museo Bode de Berlín, en 2017, y en el asalto a la Bóveda Verde de Dresde, en 2019.

"No queremos tener absolutamente nada que ver con la delincuencia organizada", declaró Eralp a RBB-Inforadio. Según explicó, Remmo no había sido invitado, hasta donde ella sabía, y fue expulsado. La organización de Neukölln precisó que se trataba de un acto público, al que podían acceder personas sin invitación, y que Remmo no figuraba en su lista de inscritos. Negó además cualquier relación política o personal con él. La dirigente parlamentaria Heidi Reichinnek reiteró que se le había hecho salir inmediatamente: "No hemos rodeado nuestras fiestas electorales de vallas".