El Partido de Vladimir Putin Se Impone en Unas Elecciones Sin Oposición Real

El Partido de Vladimir Putin Se Impone en Unas Elecciones Sin Oposición Real
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Rusia Unida, el partido que sostiene al gobierno de Vladimir Putin, volvió a imponerse en las elecciones legislativas celebradas en plena guerra contra Ucrania y sin una oposición real en las papeletas. La formación oficialista obtuvo una mayoría récord y conservará su dominio sobre una Duma reducida desde hace años a respaldar las decisiones del Kremlin. Según los resultados preliminares y correspondientes a más del 95% de los colegios electorales, Rusia Unida obtuvo una aplastante mayoría en la Duma, la Cámara Baja, con 355 de los 450 escaños. De acuerdo con estos resultados preliminares, el Partido Comunista de Rusia logra 40 escaños, el partido ultranacionalista LDPR obtiene 25 y Gente Nueva consigue 20.

Todos ellos respaldan la ofensiva en Ucrania y el grueso de las políticas de Putin. El único partido abiertamente contrario a la guerra en Ucrania, Yábloko, quedó excluido por una decisión judicial.

El Kremlin celebró el resultado el lunes y consideró que refleja "un nivel excepcional de cohesión de la sociedad rusa en torno al jefe del Estado", en el poder desde 1999, informa Afp.

La participación superó el 56%, de acuerdo con las autoridades electorales, un dato modesto pero en línea con las aspiraciones del Kremlin ante una sociedad que acusa el cansancio psicológico por la guerra.

Rusia Unida obtuvo el 49,82% en 2021: el 57,54% provisional supondría una subida de casi ocho puntos. También aumenta la participación: fue del 51,72% hace cinco años y ahora supera el 56%. El partido gubernamental partía con 315 de los 450 diputados, quince más de los necesarios para reformar la Constitución: ahora el sistema puede ampliar todavía más su ventaja porque la mitad de los escaños se adjudica en circunscripciones uninominales, donde Rusia Unida suele imponerse con facilidad.

Las primeras elecciones a la Duma desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 se celebraron mientras la guerra, antes lejana para muchos rusos, se mete cada vez más en la vida cotidiana. El Kremlin se ha propuesto presentar el resultado como prueba del respaldo público a las políticas de Putin y a la guerra, que no se puede criticar en público: desacreditar al ejército o difundir lo que las autoridades consideran noticias falsas se castiga con largas penas de prisión. La mayoría de los candidatos pacifistas han sido excluidos de la papeleta electoral.

Para evitar que la participación fuese ridícula la Administración Presidencial, la estructura burocrática dibuja el marco político del país, recurrió a viejas tácticas como la "movilización empresarial". Para coaccionar a los empleados de empresas estatales y otras instituciones afines al gobierno a votar, designaron "movilizadores" escogidos entre jefes burócratas de nivel medio.

Era la primera vez que los territorios ucranianos anexionados por Vladimir Putin en 2022 participaban en la elección de la Duma. Moscú ha impuesto allí un régimen electoral especial: las autoridades podían ocultar las direcciones de los colegios y los nombres de los miembros de las comisiones, prescindir de la videovigilancia habitual, desplegar urnas móviles para recoger votos fuera de los centros y organizar parte del proceso en unidades militares bajo la supervisión de sus comandantes. Es casi imposible obtener una imagen aproximada de lo que piensa respalda la gente en las nuevas conquistas de Putin.

Mientras se desarrollaba la votación en la capital, llamas y enormes columnas de humo se elevaban desde las afueras de Moscú. Ucrania lanzó el domingo lo que según el alcalde fue el mayor ataque con drones hasta la fecha contra la capital rusa. Los ataques con drones mataron a tres personas en la región de Moscú y a otras dos en la parte de la región ucraniana de Jersón controlada por Rusia, entre ellas un funcionario electoral. Una instalación de la refinería de petróleo de Moscú, que ya había sido blanco de ataques anteriormente, también resultó dañada. La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfilova, presumió de que los últimos ataques no han disuadido a los votantes. "Cuanto más presión ejercen sobre nosotros, más observamos un nivel sin precedentes de lo que yo llamaría unidad ciudadana", declaró.

Los rusos que viven en el extranjero emitieron sus votos el domingo. Para algunos era un deber moral y al mismo tiempo un acto inútil de protesta contra los 26 años de Putin y los cuatro de guerra en Ucrania. Irina acudió a la Embajada de Rusia en Vilna, Lituania: "Todos los empleados sonríen y hacen bromas estúpidas, como si entregaran un pedazo de mierda haciéndolo pasar por una tarta de chocolate". Tras preguntar quién era el último, tres guardias respondieron casi al unísono: "¿Ha venido a votar o a socializar?". Le exigieron escribir en una hoja su dirección en Lituania. "Preferiría no hacerlo", protestó. El hombre situado tras la ventanilla se inclinó entonces y le contestó en voz baja: "Ponga cualquiera".

Pucherazo

Egor, refugiado en Tallin, evitó votar. Trabajó con el equipo del disidente Alexei Navalny apenas cumplidos los 18 años, pero cuando llegó el momento de votar ya había tenido que huir a Estonia: "No voy a participar en estas elecciones porque, primero, me han recomendado no ir al edificio de la embajada rusa y, segundo, porque habrá el mismo pucherazo y manipulación que en todas las demás elecciones que he visto toda mi vida".

Por todo el mundo se repitieron pequeñas manifestaciones frente a las embajadas rusas. Entre muchos exilados cunde la impotencia ante un sistema que se legitima con simulacros de democracia: "Nadie sabe qué ocurre después de Putin, pero ahora mismo es imposible realizar cambios significativos en el régimen ruso mediante elecciones". "Creo que la única forma de cambiar es romper el sistema. Y no sé qué será, ni cómo ocurrirá", añade Anastasia desde Estonia, donde ha encontrado trabajo y pareja.